Un arresto por conducir bajo la influencia (DUI) puede ocasionar multas y otros problemas con la ley. Pero para un inmigrante, esto puede desencadenar el proceso de deportación. Si bien en Tennessee un primer DUI suele considerarse un delito menor, para las autoridades de inmigración este cargo puede ser la prueba de que un individuo no tiene los estándares necesarios para seguir viviendo en el país.
El impacto en el buen carácter moral
Uno de los requisitos fundamentales para obtener la residencia permanente o la ciudadanía es demostrar un buen carácter moral. Un cargo de DUI puede ser interpretado por la U.S. Citizenship and Immigration Services (USCIS por sus siglas en inglés) como una falta a este requisito. Esto puede resultar en la negación de una solicitud de naturalización o incluso de una renovación de la Green Card.
¿Un DUI puede causar la deportación?
Existen algunos delitos que, según la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA por sus siglas en inglés), pueden hacer que un residente permanente pierda su estatus. Un DUI no siempre provoca una deportación, pero sí puede suceder en ciertas circunstancias.
- Múltiples condenas: Un proceso de remoción puede activarse con dos o más condenas por delitos menores.
- Agravantes: Si el DUI se combina con conducir con una licencia suspendida o si hubo lesiones a terceros, puede clasificarse como un delito de inmoralidad o un delito violento, lo cual es una vía directa hacia un juez de inmigración.
Para un inmigrante, un DUI puede derribar lo que muchos años de esfuerzo construyeron. En estas circunstancias, es importante consultar a un abogado con experiencia en inmigración para conocer las opciones disponibles.
